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Ancient Origins España y Latinoamérica

Los auténticos reyes Escorpión del antiguo Egipto

En el período predinástico del antiguo Egipto hubo dos faraones con el nombre de ‘Escorpión’. Fueron olvidados durante largo tiempo para la mayor parte del mundo hasta que Dwayne Johnson encarnó a uno de estos reyes en el famoso largometraje ‘El rey Escorpión’. Aunque el personaje que aparece en la película no se asemeja demasiado a los reyes Escorpión reales, la historia de éstos es aún más apasionante.

El nombre de ‘Escorpión’ probablemente proceda de Serqet (escrito también Serket), diosa de la medicina, la magia, la naturaleza y los animales. Se desconoce cuándo surgió su culto, pero siempre se la ha representado como un escorpión. No resulta sorprendente que el escorpión fuera venerado de una forma u otra, ya que estos pequeños arácnidos venenosos llevaban viviendo en las arenas del desierto egipcio muchos milenios antes de que existiera la propia civilización egipcia.

Diosa egipcia Serqet. Obsérvese el escorpión sobre su cabeza. (GFDL)

Escorpión I

El faraón Escorpión I vivió uno o dos siglos antes del reinado de Escorpión II, este último más conocido, pero no sabemos si estaban emparentados o no. Escorpión I reinó sobre el Alto Egipto a lo largo del período Nagada III (última fase de la cultura Nagada de la prehistoria del antiguo Egipto, que dataría del 3200 a. C. al 3000 a. C.), aunque desconocemos dónde empezó su reinado con exactitud, o si era nativo o extranjero. Su nombre se escribe con un símbolo similar a una flor dorada. No es algo muy singular, ya que se trata de un motivo muy popular en los hallazgos que se remontan al período predinástico y la Dinastía I. Este signo desapareció del antiguo Egipto hacia la Dinastía III, pero con el paso del tiempo empezó a ser considerado por algunos reyes como un símbolo de la antigua grandeza de Egipto. 

Dibujo del relieve grabado sobre la maza del rey Escorpión, Museo Ashmolean. (CC BY-SA 3.0 de)

Su tumba es como una bella carta de un pasado olvidado, un ‘paraíso arqueológico’ para los investigadores que han estudiado la historia de este rey cuyo rostro llevaba tanto tiempo perdido. Dentro de la tumba, situada en Abidos, los investigadores descubrieron uno de los más antiguos vestigios de vino de la historia: una cámara con docenas de tinajas en las que aún quedaban restos de vino, además de semillas, pieles y pulpa seca de uva. Gracias a este material biológico fue posible datar la tumba en torno al 3150 a. C.

Faraones predinásticos

Antes de que la investigación del período predinástico comenzara a expandirse y hacer progresos, los faraones que reinaron antes del famoso Narmer predinástico habían sido ignorados por completo. Como explica Jimmy Dunn:

Tradicionalmente situamos la aparición de la escritura y la unificación de Egipto a principios de la Dinastía I en la misma época, cuando la realidad de este hecho es en cierto modo confusa. La escritura egipcia evolucionó claramente, y de hecho debemos preguntarnos exactamente qué constituye una “escritura”. Está claro que algunos de los primeros faraones predinásticos dejaron tras de sí primitivos símbolos y signos estilizados que expresan más información que simplemente una imagen o dibujo. De hecho, en algunos casos nos dejaron evidencias de cortas frases, aunque actualmente no podemos traducir íntegramente su significado. Por ejemplo, las vasijas de hueso y cerámica de la tumba U-j-de Abidos estaban inscritas, algunas de ellas con tinta, con la figura de un escorpión, un signo que ha sido interpretado como el nombre de su propietario (que no debe confundirse con el posterior rey “Escorpión” que encargó la maza ceremonial hallada en Hieracómpolis). En otras vasijas de esta tumba se han encontrado cortas inscripciones en tinta consistentes en una combinación de dos signos. Algunas de estas inscripciones tienen signos en común. Pero el verdadero problema de llamar a este período “Dinastía 0” es que el término “dinastía” no es coherente con el uso posterior de esta palabra. De cualquier manera, para el período Nagada III nada de esto se toma en consideración. No podemos establecer linajes familiares para este período, y el término “Dinastía 0” es un intento de reunir a faraones diversos de diferentes lugares y que reinaron en territorios diferentes. En cualquier caso, el término “Dinastía 0” ha acabado por ser de uso habitual, y es poco probable que deje de utilizarse.

Detalle de la maza de Narmer, centro izquierda: el faraón Narmer sentado en un naos. (Public Domain)

Llegados a este punto, es necesario recordar que los egiptólogos aún debaten los nombres, biografías y acontecimientos relacionados con el período anterior a Narmer y el correspondiente a la Dinastía I. Los investigadores más escépticos niegan la existencia de muchos de ellos.

Sin embargo, a juzgar por los escasos vestigios dejados por las gentes cuyas vidas transcurrieron durante el reinado del rey Escorpión, parece ser que los territorios que formaban parte de su reino prosperaron. Podría decirse que fue un gran guerrero, además de un hábil político. Sabemos que durante su reinado el culto a Bast (o Bastet) floreció. Aun así, otros detalles relacionados con la adoración de Bastet en aquella época se han perdido.

Escorpión II

El reinado de Escorpión II parece vinculado a una destacada y más avanzada civilización de Mesopotamia. Los investigadores han descubierto pruebas suficientes como para confirmar contactos políticos y comerciales entre ambos reinos. Por ejemplo, los métodos empleados para construir lugares de enterramiento durante el reinado de Escorpión II están claramente inspirados en las construcciones mesopotámicas. La cosa no queda ahí, ya que los hallazgos realizados sugieren que los egipcios adoptaron ideas arquitectónicas de los constructores del Tigris y el Éufrates en sus propias construcciones.

Marca de arcilla con el nombre del faraón Escorpión II (Dietrich Wildung). (GFDL)

La tumba del rey Escorpión II aún podría encontrarse oculta bajo las doradas arenas del desierto egipcio, pero si no se emprenden nuevas investigaciones será imposible saber siquiera si la tumba existe todavía.

Imagen de portada: Rey Escorpión, detalle del relieve de su maza, Museo Ashmolean, Oxford. (CC BY-SA 3.0)

Autor: Natalia Klimczak

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Fuentes:

Wilkinson, Toby Alexander Howard, Early Dynastic Egypt, 2001.

Midant-Reynes, Béatrix, The Prehistory of Egypt: From the First Egyptians to the First Pharaohs, 2000.

Grimal, Nicolas, A History of Ancient Egypt, 1988.

Naqada III Dynasty 0, Jimmy Dunn, disponible en:
https://www.touregypt.net/featurestories/hdyn00.htm