X

We value your privacy

We and our partners use technology such as cookies on our site to personalise content and ads, provide social media features, and analyse our traffic. Click below to consent to the use of this technology across the web. You can change your mind and change your consent choices at anytime by returning to this site.

Ancient Origins España y Latinoamérica

Volcanes Mortales: Las Erupciones que Cambiaron el Mundo y se Convirtieron en Leyenda – 2ª Parte

 

Leer 1ª Parte

Los antiguos, cuando eran testigos de la imponente y brutal potencia de los volcanes en erupción, enviaban advertencias a través del tiempo bajo la forma de lecciones religiosas, mitos, leyendas y crónicas. Estos asombrosos y violentos acontecimientos, resultaban tan traumáticos y antinaturales (o sobrenaturales) para los pueblos de la antigüedad, que desde tiempos prehistóricos surgieron mitos y leyendas en todas las culturas en un intento de explicar estos sucesos, o de protegerse de ellos. Exploraremos a continuación algunos de los casos más explosivos.

Krakatoa – Se Oyó en Todo el Mundo

Pequeña erupción del  Krakatoa en el año 2008. (Public Domain)

A Indonesia le ha tocado su cuota correspondiente en lo que respecta a  erupciones volcánicas, pero la del Krakatoa posiblemente sea la más conocida de los tiempos modernos. El volcán, situado en el estrecho que separa Java de Sumatra, arrasó despiadadamente la región en un cataclismo devastador el 27 de Agosto de 1883. La erupción fue 13.000 veces más potente que una bomba atómica, hizo saltar en pedazos los picos del volcán, abrasó a cientos de nativos, provocó inmensos mega-tsunamis que mataron a más de 36.000 personas, y destruyó la mayor parte de la isla.

Fue el sonido más potente de la historia moderna, y se pudo oír a 3.000 millas (4.800 kilómetros) de distancia. Las ondas sísmicas que provocó la erupción fueron detectadas y registradas en todo el mundo.  De hecho, las cenizas resultantes afectaron al tiempo meteorológico a nivel mundial, causando una bajada de las temperaturas y dañando los cultivos. De las cenizas de la caldera resultante, se formó una nueva isla en 1927 llamada Anak Krakatau, “hijo del Krakatoa.”

Esta tremenda erupción, sin embargo, no fue la primera del Krakatoa, como bien explica el Pararaton, también conocido como Libro de los Reyes, una crónica javanesa que combina hechos históricos con mitos y leyendas. La crónica narra el atronador estruendo provocado por el monte Batuwara alrededor del 416 d. C. La tierra tembló, y fuertes lluvias y tormentas se desataron en la región. El monte escupía fuego y rugía de forma terrible. El terreno se hundió en “las regiones más profundas de la tierra”, y el agua del mar se agitó y arrasó los cultivos, las gentes y sus casas. Las pruebas geológicas apuntan a un suceso de este tipo alrededor del año 535 d. C.

Litografía de 1888 en la que se ilustra la erupción del Krakatoa de 1883 (Public Domain)

Nueva Zelanda – Crimen y Castigo

Los descendientes de los Polinesios que ocuparon Nueva Zelanda, conocidos como los Maoríes, tienen numerosos mitos y leyendas que giran en torno a sus muchos y estruendosos volcanes. Según los datos geológicos, la actividad volcánica de Nueva Zelanda se remonta hasta hace entre 60 y 130 millones de años, y a día de hoy se siguen produciendo erupciones menores, como consecuencia natural del hecho de encontrarse sobre una falla del Cinturón de Fuego del Pacífico, en el que tienen lugar la mayor cantidad de terremotos y erupciones volcánicas del planeta.

El Cinturón de Fuego del Pacífico. (Public Domain)

A lo largo de los milenios, muchas grandes erupciones han dado forma a Nueva Zelanda, algunas de ellas provocadas por  supervolcanes. Hace 26.500 años la erupción del Oruanui cubrió el centro de la Isla Norte con una capa de lava y cenizas de 200 metros de espesor. La erupción del Taupo o Hatepe del 180 d. C. originó una columna eruptiva de 50 kilómetros de altura, y los cielos de Roma y China enrojecieron a causa del fuego y las cenizas expulsados.

Relatos sobre las montañas y sus caóticos comportamientos se narran en un antiguo mito. Los indígenas hablan de las turbulentas vidas amorosas de los montes Taranaki, Tongariro y Pihanga (o Ruapehu). Se dice que los gigantes Taranaki y Tongariro combatieron por el amor de la bella Pihanga. Se lanzaban el uno al otro chorros de agua hirviente y se arrojaban piedras, destruyendo el entorno. Al ser derrotado Taranaki, él (ya fuera como gigante o como montaña) abandonó a los otros dos, trasladándose a su actual emplazamiento cerca de Nueva Plyomuth, donde planea su venganza.

El furioso Monte Taranaki, en Nueva Zelanda (Public Domain)

La erupción más reciente del Monte Tarawera en 1886 dio lugar a relatos preventivos. Se decía que las gentes del pueblo de Te Ariki, fueron castigadas con una dolorosa muerte provocada por una erupción volcánica por haber comido miel prohibida. Aquellos habitantes del pueblo que no comieron de la miel especial fueron milagrosamente perdonados.

Otra advertencia llegaba a través de la historia que se contaba sobre el Chamán de nombre Ngatoro, que abandonó su pueblo por un tiempo para subir a una montaña. Ordenó a sus seguidores que no comieran nada hasta su regreso. Tras haberse marchado Ngatoro y al prolongarse su ausencia durante largo tiempo, los habitantes del pueblo le creyeron muerto y rompieron su ayuno. El castigo por su falta de fe y su desobediencia fue una visita de los furiosos demonios de fuego que provocaron el estallido de la cima de la montaña, en lo que también se conoce como erupción volcánica.

Furiosos demonios de fuego nos recuerdan que debemos escuchar a nuestros mayores (Maxwell Hamilton/CC BY 2.0)

El volcán Vilyuchinsky visto desde Paratunka, Kamchatka, Rusia. (Kuhnmi/CC BY 2.0)

Rusia presenta un punto caliente de actividad volcánica en Kamchatka. Debido a la cercanía de la fosa de las Kuriles, en esta península los movimientos sísmicos y los tsunamis son habituales. La alta densidad de volcanes, muchos de ellos aún activos en la región, la convierten en una de las zonas de mayor actividad volcánica de todo el mundo, solo por detrás de Islandia y Hawaii.

Estos volcanes activos forman un largo cinturón volcánico de 700 Km, y las 30 erupciones de los últimos 10.000 años han expulsado hasta un kilómetro cúbico de magma.

Erupción del volcán Klyuchevskoi en Kamchatka, Rusia, verano de 1993 (Foto de Giorgio Galeotti / CC BY-SA 3.0)

Los pueblos nativos de esta región son conocidos como Koryaks, Itelmenos, Chukchis y Tunguses. Su mitología en torno a las fuerzas destructivas de la tierra se ha transmitido de generación en generación, al igual que en otras zonas volcánicas del globo. El mito de la creación de los Koryaks se refiere a un gran cuervo que volaba sobre sus tierras y dejó caer una pluma, que se convirtió en Kamchatka. Se cree que cuando el creador hizo a la primera mujer, todos los hombres de esta tierra se enamoraron perdidamente de ella. Cuando murieron se convirtieron en montañas, y las montañas aún conservan sus corazones ardientes, rebosantes de fiero amor por la mujer.

Se dice que los Itelmenos creen que todo en la naturaleza —volcanes, manantiales, árboles, montañas, agua, etc —está habitado por diablos. Cuando estos diablos están descontentos, hambrientos o aburridos, ocasionan destrozos, siembran el caos o incluso pueden llegar a provocar la muerte, iluminando la noche con su lava. Las fuentes destacan que los Itelmenos realizan ofrendas sacrificiales para aplacar a estos demonios arrojando pedazos de carne a las montañas.

El perro desempeña un importante papel en los mitos y leyendas de Kamchatka, ya que su función como compañero de caza y animal de tiro de trineos era esencial en las vidas de las gentes de la región. Se pensaba que los perros habían participado en la creación del mundo. Dicen los Itelmenos que las montañas y los valles se formaron cuando Kozei, el perro del primer ancestro, sacudió la nieve de su pelaje. Al hacerlo, se desencadenó un terremoto.

Un hombre lleva las riendas de un trineo tirado por perros. Al fondo, se puede ver un volcán en erupción que se cree que es el Tolbachik (Kamchatka). 1790 (Public Domain)

Norteamérica – Deidades Poderosas y Apasionadas

Los pueblos indígenas de Norteamérica tienen muy diversas y pintorescas leyendas asociadas a la actividad sísmica y los volcanes, a pesar de que ha habido poquísimas erupciones en los últimos 150 años. Los volcanes de esta región se distribuyen a lo largo de toda la costa oeste del continente, aunque los más activos de los Estados Unidos son los famosos volcanes de Hawaii.

El Monte Santa Helena, que entró en erupción el 18 de Mayo de 1980, es bien conocido por sus impresionantes explosiones de cenizas y chorros piroclásticos de gas caliente, que en esta ocasión destrozaron su cima, mataron a 57 personas y destruyeron un gran número de casas.

El Monte Santa Helena entró en erupción el 18 de Mayo de 1980, a las 8:32 AM (Public Domain)

Las leyendas de los Indios Americanos hablan del Monte Santa Helena, temido por las tribus de la región. Se refieren a él como “Lawetlat'la”, que significa “el que echa humo.”

Los ancestros de los nativos Modoc del norte de California vivieron en persona la erupción del cercano Monte Shasta. Su tradición oral cuenta la historia del Jefe de los Espíritus del Cielo que bajó de las nubes y creó los árboles, los ríos, los peces y los animales. Cuando todo estaba dispuesto, trajo a su familia y vivieron en las montañas. El humo y las chispas de sus fuegos eran visibles para todos, y cuando el Jefe avivó el fuego con un gran tronco, la tierra tembló. Estos relatos sirven para racionalizar lo irracional e impredecible que hay en la naturaleza, y brindan una lección de historia a sus descendientes.

Las islas del archipiélago de Hawaii se formaron a partir de erupciones volcánicas acaecidas durante los últimos cinco millones de años, ya que están asentadas sobre líneas de falla de la corteza terrestre. Las propias islas son simplemente las cimas de gigantescas montañas que se alzan desde el fondo del océano.

Los primeros pobladores del archipiélago llegaron a Hawaii procedentes de las Islas Marquesas hacia el año 500 d. C., y han transmitido desde entonces historias sobre la actividad volcánica inherente a la región.

El Mauna Loa, o “Larga Montaña” es el mayor volcán del planeta, y su cima supera los cuatro kilómetros sobre el nivel del mar, mientras que se sumerge cinco kilómetros por debajo del nivel del mar. Este gigante sigue muy activo a día de hoy, y ha entrado en erupción más de 150 veces durante los últimos 1.000 años.

Pele está considerada la diosa hawaiana del fuego. Es capaz de adoptar numerosas formas, como la de la lava volcánica, pero también otras como la de una joven y bella mujer, la de una anciana o incluso la de un perro blanco. Se la llama respetuosamente “Madame Pele” o “Tūtū Pele”, y su figura ha resistido el paso del tiempo desde muy antiguo.

Según la leyenda, Pele habita en el cráter Halema’uma’u del volcán Kilauea (CC BY-SA 3.0)

Impredecible como los propios volcanes, Se cree que Pele es poderosa, apasionada y celosa.

Pele, la Diosa del Fuego hawaiana (Creative Commons Fair Use)

Los hermanos de Pele son el viento, el fuego, la lluvia y las olas del mar, y su hogar es el cráter del Kilauea, uno de los volcanes más activos de la tierra. Es la rival de la diosa de la nieve, Poli'ahu, contra la que compite a menudo. Las batallas entre ambas diosas hacen temblar la tierra, abren grietas y cavernas y provocan que la lava se derrame formando nuevas tierras al solidificarse.

La idea de una deidad del fuego que habita en el interior de los volcanes se repite en muchas culturas que conocen de cerca la actividad volcánica, e incluso habiendo sido oficialmente abolida la antigua religión en Hawaii en 1819, la gente ha seguido creyendo en Pele. La moderna vulcanología también hace referencia a la diosa, y algunos fenómenos atribuidos a los volcanes llevan su nombre, como los Cabellos de Pele (hebras de vidrio volcánico), las Lágrimas de Pele y las Algas de Pele. En el firmamento, la luna de Júpiter Io tiene un volcán que lleva el nombre de la fiera diosa Pele.

Cabellos de Pele, hebras de vidrio volcánico. (Public Domain)

Los vulcanólogos y científicos modernos pueden explicar muchas de las razones por las que los volcanes entran en erupción, y dónde y cuándo pueden hacerlo, lo que nos da cierto margen para prevenirlos. Pero este no era el caso en el mundo antiguo.

Precisamente porque podemos visitar el yacimiento arqueológico de la antigua Pompeya y observar ante nuestros ojos los terribles resultados del desastre bajo la forma de modelos de escayola de las víctimas sufriendo en su agonía final, experimentamos la realidad e inmediatez del evento, y quizás podamos entender mejor por qué era importante para los antiguos transmitir leyendas y mitos de sus propias vívidas experiencias para asegurarse de que las generaciones venideras aprendiesen a reconocer las señales y se mantuvieran alejadas del peligro.

Teniendo en cuenta que el área en torno al Vesubio sigue siendo la región volcánica más densamente poblada del mundo, con 3.000.000 de personas viviendo en sus cercanías, es posible que no estemos prestando a los antiguos relatos la atención que merecen.

El Vesubio visto desde Pompeya (CC BY-SA 3.0)

Imagen de portada: La impresionante erupción de un volcán – los relatos de testigos visuales, las crónicas escritas, y los mitos y leyendas han envuelto siempre este terrorífico y asombroso fenómeno natural desde los albores de la humanidad. El Vesubio en erupción, pintura de Johan Christian Dahl. (Public Domain)

Autor Liz Leafloor

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.

 

Fuentes

Palmer, Jane. 2015. “Why Ancient Myths about Volcanos are Often True”. BBC Earth [Online] Disponible en: https://www.bbc.com/earth/story/20150318-why-volcano-myths-are-true

Silver, Alexandra. 2010. "Top 10 Famous Volcanoes”. TIME [Online] Disponible en: https://content.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2014572_2014574_2014631,00.html

Volcano World, 2015. “Volcano Folklore”. Oregon State University [Online] Disponible en: https://volcano.oregonstate.edu/volcano-folklore

Cartwright, Mark. 2012. “Thera”. Ancient.eu [Online] Disponible en:  https://www.ancient.eu/thera/

Pfeiffer, Tom. 2004. “Santorini and the Legend of Atlantis”. Decade Volcano [Online] Disponible en: https://www.decadevolcano.net/santorini/atlantis.htm

Wood, Cynthia. 2006. “Son of Krakatoa”. Damn Interesting [Online] Disponible en: https://www.damninteresting.com/son-of-krakatoa/

Volcano Discovery. 2015. “Volcanoes of Kamchatka”. [Online] Disponible en: https://www.volcanodiscovery.com/kamchatka.html

LoveBigIsland. 2011. “Volcanic History of the Big Island of Hawaii”. [Online] Disponible en: https://www.lovebigisland.com/hawaii-blog/hawaii-volcano-history/