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Ancient Origins España y Latinoamérica

Nuevo estudio de ADN sugiere que el ser humano procedente de África se mestizó con los Neandertales mucho antes de lo que creíamos

Phys Org informa de que en el año 1937 fue descubierto un fémur Neandertal de hace 124.000 años en el transcurso de unas excavaciones cercanas a la entrada de la cueva de Hohlenstein-Stadel, situada en el sudoeste de Alemania. Después de 80 años, el ADN mitocondrial de aquel hueso ha sido analizado por completo, sugiriendo los resultados obtenidos que una oleada de ancestros del ser humano moderno se habría mestizado con los Neandertales en algún momento hace entre 470.000 y 220.000 años.

ADN nuclear y ADN mitocondrial

Una de las razones principales por las que los científicos siempre han tenido problemas a la hora de determinar la época exacta en la que el linaje Neandertal se separó del ser humano moderno tiene que ver con dos tipos de ADN diferentes existentes en las células humanas: el ADN nuclear y el ADN mitocondrial. La mitocondria y el núcleo son partes u orgánulos del interior de la célula que comparten muchas similitudes. Ambos constan de dos membranas. Estas membranas separan el interior del orgánulo del exterior, incluyendo canales de proteínas que permiten que diferentes sustancias entren o salgan. Ambos contienen material genético que incluye los genes en los que se encuentran codificadas las proteínas. Ambos incluyen genes para fabricar ribosomas, las ‘máquinas’ orgánicas que leen las instrucciones del ARN para sintetizar las proteínas. El problema, sin embargo, es que el ADN nuclear sugiere que los linajes humano y Neandertal se separaron hace entre 765.000 y 550.000 años, mientras que el ADN mitocondrial sugiere que esta separación se produjo unos 365.000 años más tarde, hace unos 400.000 años.

(a) Fotografías del fémur de Hohlenstein-Stadel, (b) mapa de los yacimientos arqueológicos en los que se ha podido reconstruir por completo ADN mitocondrial perteneciente a humanos arcaicos (Cosimo Posth et al CC BY 4.0)

El reciente estudio podría reescribir la historia

El antiguo ADN mitocondrial del fémur de un Neandertal de hace 124.000 años podría resolver la compleja relación entre humanos modernos y Neandertales. “El hueso, que muestra evidencias de haber sido roído por un gran carnívoro, aportó datos genéticos mitocondriales que demostraron que pertenecía a la rama Neandertal,” comenta Cosimo Posth, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana y autor principal del estudio, en declaraciones recogidas por Phys Org. Los datos genéticos recuperados por el equipo de investigadores ofrecen una nueva línea cronológica para la migración de homininos procedentes de África, que se habría producido después de que los ancestros de los Neandertales llegaran a Europa y habría estado integrada por individuos pertenecientes a un linaje más cercano al ser humano moderno.

Éste es sin duda un escenario muy extraño que podría cambiar la teoría actual de la historia de la humanidad, ya que por lo que sabemos en nuestros días, el ser humano no empezó a migrar masivamente desde África, su lugar de origen, hacia Europa, territorio Neandertal, hasta hace 75.000 años. Antiguo ADN de humanos arcaicos sugiere que una hembra antepasada del ser humano moderno dio a luz a un Neandertal posiblemente varios cientos de miles de años antes de que humanos y Neandertales, según creíamos, entraran en contacto por primera vez. Así pues, ¿podría implicar este hecho que un pequeño grupo de humanos arcaicos dejó África antes de lo que pensábamos, mestizándose con anterioridad a la gran migración? El nuevo estudio publicado en Nature Communications apunta claramente a esta teoría.

El hueso (un fémur) que ha aportado los datos genéticos del ADN mitocondrial ha resultado pertenecer a la rama Neandertal. Fotografía: Oleg Kuchar © Photo Museum Ulm

Preguntas sin respuesta  

Uno de los interrogantes que plantea el reciente estudio, no obstante, es cómo estos pequeños grupos de Neandertales consiguieron extenderse por toda Europa (desde España hasta Siberia). Joshua Schreiber, genetista poblacional de la Universidad del Temple que no ha participado en la investigación, no está seguro de cómo podrían estos genes haberse extendido por un territorio tan grande por aquel entonces. “Es difícil para los genes trasladarse cuando no disponen de coches ni aviones”, apunta Schreiber en The Verge, aunque está de acuerdo en que la nueva teoría tiene mucho sentido y podría reconfigurar la historia del ser humano si nuevos análisis genéticos la confirman.

Por otro lado, Schreiber añadía al respecto que el ADN mitocondrial es solo una pequeña pieza de un rompecabezas genético mucho mayor, y que para confirmar sus análisis los investigadores necesitarán además ADN nuclear. Lo que complica las cosas aún más para el equipo de investigación es que no se ha recuperado hasta ahora ADN nuclear del antiguo fémur, al haber sido roído por carnívoros y contaminado con ADN moderno. De cualquier forma, Posth y su equipo esperan poder conseguir muestras de ADN suficientes como para poder seguir el rastro de las antiguas migraciones del ser humano, aun sin un registro fósil: “Podemos rastrear los genes humanos que aparecieron entre los Neandertales. Es un interesante paralelismo con lo que ocurrió después, con los Neandertales en nuestro interior,” explica Posth en The Verge, en declaraciones que apuntan a que las investigaciones continuarán a lo largo de los próximos años.

Imagen de portada: Espiral de ADN y Neandertales (Ancient-Origins)

Autor: Theodoros Karasavvas

Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net y ha sido traducido con permiso.