All  
Portada - Rinoceronte de oro, fotografía aportada por Sian Tiley-Nel, comisario artístico de los Museos de la Universidad de Pretoria. (CC BY-SA)

El rinoceronte de oro de hace 800 años que desafió al Apartheid en Sudáfrica

Es lo suficientemente pequeño como para caber en la palma de la mano, pero incluso ahora, casi 800 años después de que se perdiera su pista en lo que hoy es Sudáfrica, el Rinoceronte de Oro de Mapungubwe sigue encerrando un poderoso simbolismo. Constituye la representación de uno de los animales físicamente más poderosos de la región –el rinoceronte– materializada en uno de los símbolos de poder más persistentes de África y de todo el mundo: el oro.

Y ahora, en la víspera de su primer viaje fuera de Sudáfrica para ser expuesto en el Reino Unido, da testimonio de un poderoso y avanzado reino que existió en África cientos de años antes de la llegada del hombre blanco.

Cabeza de Lydenburg. Museos Iziko de Sudáfrica, Colecciones de Historia Social. Fotografía aportada por el autor.

Cabeza de Lydenburg. Museos Iziko de Sudáfrica, Colecciones de Historia Social. Fotografía aportada por el autor.

El rinoceronte de oro fue recuperado en el año 1934 en una tumba regia del asentamiento de Mapungubwe, en el norte de Sudáfrica, cerca de la frontera con Zimbabwe. Su creación en el siglo XIII es el reflejo de la riqueza del estado de Mapungubwe, el más antiguo reino conocido de lo que hoy es Sudáfrica.

Se cree que Mapungubwe habría surgido como capital del reino entre los años 1220 y 1290, en gran medida gracias a su control del comercio de oro con el asentamiento costero swahili de Kilwa Kisiwani, casi 2.000 millas al nordeste, en lo que hoy es Tanzania.

El comercio de larga distancia en la región estaba basado antiguamente en el marfil y las pieles de animales, productos que se intercambiaban por cuentas de vidrio, un hecho conocido por otros asentamientos cercanos más antiguos como el de Bambandyanalo (también llamado K2), habitado entre los años 1030 y 1220.

Bóvido de oro hallado en Mapungubwe. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria. Fotografía aportada por el autor.

Bóvido de oro hallado en Mapungubwe. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria. Fotografía aportada por el autor.

Sin embargo, a lo largo del siglo XIII el oro acabó convirtiéndose en la mercancía más importante en la exportación. Finalmente acabó sustituyendo a las cuentas de vidrio como símbolo de riqueza y poder de las élites. El rinoceronte de oro fue enterrado como ajuar funerario de un miembro de la familia real de Mapungubwe, un hecho que destaca aún más su poder simbólico.

Descubierto e ignorado

El rinoceronte de oro no fue desenterrado de su tumba regia hasta la década de 1930, cuando un equipo de arqueólogos académicos y aficionados de la Universidad de Pretoria excavaron un cementerio en la colina de Mapungubwe.

La colina de Mapungubwe en la actualidad. JJ van Zyl/GFDL, (CC BY-SA 3.0)

La colina de Mapungubwe en la actualidad. JJ van Zyl/GFDL, (CC BY-SA 3.0)

Tres de los veintisiete lugares de enterramiento contenían considerables cantidades de oro. Entre estos objetos de oro había figuritas de animales, como rinocerontes, un cocodrilo y fragmentos de otros animales sin identificar – incluyendo dos que fueron finalmente reconstruidos en el año 2009: un buey y un gato montés.

Estas figuras fueron halladas junto a cetros de oro, un cuenco también de oro considerado por algunos una corona, pulseras, brazaletes, cuentas, clavos y discos. Se perdió importante información en el transcurso de las excavaciones (realizadas en parte por aficionados inexpertos). Sin embargo, basándose en aquellas excavaciones y en otras más recientes en el yacimiento, así como en el análisis de los materiales recuperados, los arqueólogos han conseguido formarse una idea detallada de cómo era la vida en Mapungubwe en el pasado.

Cuenco de oro, según algunos una corona. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria. Fotografía aportada por el autor.

Cuenco de oro, según algunos una corona. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria. Fotografía aportada por el autor.

Las investigaciones han revelado la existencia de un asentamiento socialmente estratificado con una élite que habitaba en la cima de una colina de acceso restringido, mientras que la mayor parte de la población vivía en zonas más bajas. La economía de Mapungubwe estaba basada en el ganado bovino, la agricultura, la caza y la recolección, así como en el comercio internacional de larga distancia, como indican los hallazgos de porcelana china en la zona.

La negación de la historia

El poder del rinoceronte de oro, así como de otros hallazgos de Mapungubwe, fue reconocido nuevamente en el siglo XX. La élite de entonces, el gobierno blanco sudafricano, reconocía implícitamente su potente simbolismo al marginarlo de las narraciones oficiales sudafricanas.

El rinoceronte de oro y otras esculturas halladas en Mapungubwe, además de las descubiertas en otros asentamientos relacionados más antiguos, como Schroda y Lydenburg, planteaban un desafío a la ideología colonial y la política de ‘apartheid’, que supuestamente justificaban la colonización europea y la supremacía de los blancos.

Figuritas de fertilidad halladas en Schroda, Sudáfrica. Museo Nacional Ditsong de Historia Cultural, fotografía aportada por el autor.

Figuritas de fertilidad halladas en Schroda, Sudáfrica. Museo Nacional Ditsong de Historia Cultural, fotografía aportada por el autor.

Esta ideología colonial incluía el supuesto histórico de que Sudáfrica no estaba poblada cuando los europeos empezaron a asentarse allí en el siglo XVI, y que los sudafricanos de raza negra llegaron a la región al mismo tiempo y únicamente ocuparon una zona relativamente pequeña del país, quedando el resto listo y maduro para la explotación y la colonización blanca. 

En contraste, las esculturas precoloniales demostraban que los sudafricanos de raza negra habían ocupado la región durante al menos 1.000 años antes de la llegada de los europeos. Aunque los arqueólogos conocían estas piezas – como ya había informado la prensa, y algunas de ellas fueron expuestas (aunque con acceso restringido) –su origen y las obvias implicaciones de su existencia no fueron incorporados a la historia oficial de Sudáfrica.  

Finalmente llega la fama

Pero el poder de los rinocerontes de oro sería reconocido de nuevo por la primera administración posterior al ‘apartheid’ de Sudáfrica, el gobierno del Congreso Nacional Africano (CNA). El CNA hizo suyo el rinoceronte de oro como símbolo de la nueva Sudáfrica y lo protegió como evidencia de un Renacimiento sudafricano anterior a la llegada de los europeos. En 1999, el rinoceronte de oro fue designado Tesoro Nacional. Tres años más tarde, en el 2002, el CNA creó la Orden de Mapungubwe, la más alta condecoración de Sudáfrica, de la que hay cuatro categorías: platino, oro, plata y bronce. Nelson Mandela fue el primero en recibir el mayor de estos honores: la Orden de Mapungubwe de platino. En el centro de la condecoración hay grabada una imagen del rinoceronte de oro.

Cetro de oro hallado en Mapungubwe. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria, fotografía aportada por el autor.

Cetro de oro hallado en Mapungubwe. Departamento de Arte de la Universidad de Pretoria, fotografía aportada por el autor.

Ahora, al estar el rinoceronte de oro a punto de dejar Sudáfrica por primera vez en su historia para ser exhibido en la exposición del Museo Británico Sudáfrica: el arte de una nación, sus poderes de comunicación se encuentran cargados y activados de nuevo. En la exposición, el rinoceronte de oro participará en un escenario de alcance mundial en el que hablará a nuevos públicos sobre la importancia de Mapungubwe, el pasado precolonial, los crímenes del colonialismo y el apartheid, y las aspiraciones de la Sudáfrica contemporánea.

Imagen de portada: Rinoceronte de oro, fotografía aportada por Sian Tiley-Nel, comisario artístico de los Museos de la Universidad de Pretoria. (CC BY-SA)

El artículo ‘Meet the 800-year-old golden rhinoceros that challenged apartheid South Africa’ escrito por John Giblin fue publicado originalmente en The Conversation, y ha sido publicado de nuevo bajo una Licencia Creative Commons.

Siguiente Artículo