Portada-Moai de la isla de Pascua, fotografía de Honey Hooper. (CC BY 2.5). Detalle: lanza con hoja de obsidiana (Kellscraft.com)

Nuevo estudio asegura que la isla de Pascua no fue arrasada por guerras internas

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La antigua civilización que habitó la isla de Pascua no fue destruida por las guerras, según un reciente estudio y contrariamente a lo que algunos investigadores creen.

Investigadores de la Universidad de Binghamton han analizado hojas de obsidiana procedentes de lanzas, conocidas como mata’a, que se encontraban repartidas por toda la isla. De este modo, han descubierto que las mata’a no se empleaban para llevar a cabo actos violentos, al observar que su forma es diferente y no concuerda con la de otras armas recuperadas. Según este estudio , las mata’a eran más probablemente herramientas a las que se daba un uso muy variado.

“Hemos descubierto que cuando observamos la forma de estos objetos, sencillamente no parecen armas en absoluto,” ha declarado Carl Lipo, profesor de antropología de la Universidad de Binghamton.

La teoría tradicional acerca de los Rapa Nui que habitaron la isla durante cientos de años es que agotaron los recursos de la isla, lo que tuvo como consecuencia una guerra que les llevó a su desaparición. Lo que confirmaría esta hipótesis son los miles de objetos triangulares de obsidiana que han sido descubiertos en la isla, llamados mata’a. Debido a su gran número y al hecho de que presentan una hoja afilada, muchos piensan que eran armas de guerra.

Imágenes de diversos mata’a. Fotografías: Carl Lipo, Universidad de Binghamton

Imágenes de diversos mata’a. Fotografías: Carl Lipo, Universidad de Binghamton

No obstante, Lipo ha descubierto que las mata’a eran diferentes a otras armas tradicionales, y su equipo ha observado también que su utilidad como armas de guerra hubiera sido escasa.

“Cuando observamos armas europeas, o armas halladas en cualquier otra parte del mundo, que sabemos que fueron utilizadas realmente para la guerra, son muy sistemáticas en su forma. Tienen que realizar su función realmente bien. De otro modo, suponen un riesgo para la vida,” afirma el investigador.

Lipo añade que “Siempre puedes utilizar algo como lanza. Cualquier cosa que tengas puede ser un arma. Pero bajo condiciones de guerra, las armas deberán tener ciertas características para su funcionamiento. Y deberán estar fabricadas muy cuidadosamente para ese propósito por lo que ello implica… Se podría cortar a alguien [con una mata’a], pero sin duda no sería mortal en modo alguno.”

A continuación, el investigador afirma que la idea de los habitantes de la isla de Pascua matándose unos a otros antes de la llegada de los europeos es en realidad una interpretación europea reciente del registro histórico, y no un hecho arqueológico real.

“Lo que la gente piensa habitualmente sobre la isla, en cuanto a su catástrofe y su colapso, sencillamente no es cierto en un sentido prehistórico. Las poblaciones prosperaron y vivieron de forma sostenible en la isla hasta tener contacto con los europeos,” puntualiza Lipo.

El explorador francés Alphonse Pinart, antiguo esposo de Zelia Nuttall, es presentado a la Reina de la Isla de Pascua en 1877. Dibujo de Émile Bayard (1837-1891). (Public Domain)

El explorador francés Alphonse Pinart, antiguo esposo de Zelia Nuttall, es presentado a la Reina de la Isla de Pascua en 1877. Dibujo de Émile Bayard (1837-1891). ( Public Domain )

Y según el investigador, las mata’a eran en realidad herramientas para el cultivo y la agricultura.

“Siempre hemos intentado centrarnos en fragmentos individuales de pruebas que confirmaran la teoría del colapso, para demostrar finalmente que en realidad no existe nada que confirme esa historia,” señala Lipo. Y añade a continuación:

“Como pilar al realizar un estudio más amplio se encuentra el hecho de que esta asombrosa sociedad era realmente próspera. La verdad es que no nos lo parece porque vemos lo que fueron campos de cultivo transformados en roca, por eso pensamos en una catástrofe, cuando en realidad se trata de productividad.”

Los europeos llegaron a esta remota isla del Pacífico Sur en 1722, y por aquel entonces solo contaba con una población de entre 2.000 y 3.000 habitantes. Las enfermedades traídas por los europeos y el tráfico de esclavos peruano diezmaron su población, reduciéndola a unos escasos 111 habitantes para el año 1877.

Monumentos de la Isla de Pascua, Rapanui. (1775), óleo de William Hodges (Public Domain)

Monumentos de la Isla de Pascua, Rapanui. (1775), óleo de William Hodges (Public Domain )

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