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La Endogamia, una Práctica muy extendida entre la Realeza del Antiguo Egipto, según demuestra un estudio reciente

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Un reciente estudio ha revelado escasas variaciones de estatura entre los faraones egipcios en comparación con el pueblo llano, apuntando así a una práctica extendida de la endogamia entre la realeza del Antiguo Egipto.

Discovery News informa de un estudio publicado en el American Journal of Physical Anthropology a cargo de Frank Rühli, director del Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zürich y varios de sus colegas, que incluye el estudio de 259 momias egipcias, pertenecientes tanto a la realeza como al pueblo llano. Teniendo en cuenta las normas éticas concernientes a la destrucción de tejido orgánico procedente de momias, algo imprescindible para realizar pruebas genéticas, el equipo de investigación se ha centrado en la estatura de los individuos, una característica muy vinculada a la herencia genética, en busca de pruebas que demuestren la práctica del incesto en el Antiguo Egipto. “Realmente es una de las mayores recopilaciones de datos sobre la estatura de los antiguos egipcios que se ha realizado nunca y abarca todos los grandes períodos de su historia” declaró Rühli a Discovery News.

El equipo de investigación ha descubierto que había escasas variaciones de estatura entre los faraones en comparación con las variaciones detectadas entre otros varones pertenecientes al pueblo llano. “Es un claro indicador de endogamia”, afirmó Rühli.

El estudio incluye también el desarrollo de un método de anotación mediante el cual se evalúa el nivel de endogamia dentro de cada linaje familiar. Los resultados apuntaron a unos niveles particularmente altos de incesto en las dinastías XVII y XVIII, siendo el faraón Amenhotep I el que dio la puntuación más alta en la escala que mide el nivel de incesto. Se cree que Amenhotep I fue el resultado de tres generaciones sucesivas de matrimonios entre hermanos.

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Sarcófago y momia del faraón Amenhotep I, que dio la puntuación más alta en la escala que mide el nivel de incesto.  ( Wikimedia Commons )

En comparación, el rey Tutankamón, cuyos padres se tiene constancia de que eran hermanos, puntuó la mitad, mientras que aquellos faraones cuyos abuelos eran hermanos, aunque no así sus padres, como Tutmosis III, dieron una de las puntuaciones más bajas.

“El estudio aporta pruebas de matrimonios consanguíneos (incestuosos) por medio de un método fiable y no invasivo”, declaró a Discovery News Barry Bogin, profesor de antropología biológica en la Universidad de Loughborough, Reino Unido.

Los matrimonios entre parientes no eran raros en el Antiguo Egipto, siendo una práctica habitual en la realeza como método para perpetuar su linaje. Además era común entre los faraones creerse descendientes de los dioses, así que el incesto se veía como algo aceptable a fin de conservar su estirpe sagrada. Evidentemente, en aquella época se desconocían las severas consecuencias de la consanguinidad.

En octubre del 2014, un análisis de los restos de Tutankamón sugirió que su muerte se podía atribuir a defectos genéticos motivados por el hecho de que sus padres eran hermanos, ya que Tutankamón era hijo de Akenatón y su hermana. Esto tuvo como consecuencia numerosas taras genéticas que el rey sufrió desde niño, como paladar hendido, pies varos, caderas femeninas y un acusado retrognatismo.

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Reciente reconstrucción de Tutankamón, que muestra los defectos genéticos que sufría como resultado de la consanguineidad en su familia. Fuente: BBC

El propio Tutankamón también incurrió en incesto. A la edad de 8 o 9 años  contrajo matrimonio con su media hermana Ankesenamón , de quien se cree que había estado casada anteriormente con su padre, Akenatón. Cuando la tumba de Tutankamón fue descubierta, se hallaron en ella los restos de dos fetos momificados. Se cree que estos restos infantiles pertenecieron a dos de los hijos de Tutankamón y Ankesenamón que habían nacido muertos. También ellos presentaban taras genéticas .

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