Portada-Reproducción de un mamut lanudo; el ejemplar con el que se enfrentaron los cazadores siberianos hace 45.000 años debió de ser imponente. (Juan Velasco/CC BY SA 4.0)

La caza del mamut en la Siberia ártica de hace 45.000 años

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Las huellas de una épica batalla entre un mamut lanudo y cazadores humanos en el Círculo Polar Ártico hace unos 45.000 años sugieren que esta región ya estaba habitada 10.000 años antes de lo que se creía hasta ahora.

La caza tuvo lugar en lo que hoy es Rusia sobre un acantilado a orillas del Océano Ártico. Un niño descubrió en el año 2012 los restos de este gran animal, y los científicos han llevado a cabo su datación para determinar su antigüedad.

Leemos en un artículo de ScienceMag.org “Los científicos que están excavando los restos de esta bien conservada criatura han determinado que fueron humanos quienes le dieron muerte: sus cuencas oculares, costillas y quijada se encontraban malheridas, aparentemente por lanzas, y una punta de lanza dejó su marca en el pómulo del animal, quizás un tiro errado que apuntaba a la base de su trompa.”

Vladimir Pitulko, que forma parte del equipo que ha estudiado los restos de esta gran bestia, ha declarado a la BBC que todo lo relacionado con la forma en que se dio muerte al mamut demuestra que estos cazadores eran “muy hábiles y organizados cazadores y fabricantes de herramientas.”

En el 2012, Evgeniy Solinder, de 11 años, se encontraba explorando la costa de la bahía de Yenisey en el Océano Ártico, cuando encontró los restos del mamut. SciencieMag se refiere al hallazgo como el mamut lanudo mejor conservado descubierto en el último siglo. Las costas que estaba explorando Evgeniy se extienden unos 2.000 kilómetros (1.243 millas) al sur del Polo Norte.

Sergey Gorbunov en el lugar del descubrimiento, excavando los restos de ‘Zhenya’, nombre con el que se conoce familiarmente a este mamut siberiano. (Pitulko et al., Science)

Sergey Gorbunov en el lugar del descubrimiento, excavando los restos de ‘Zhenya’, nombre con el que se conoce familiarmente a este mamut siberiano. ( Pitulko et al., Science )

El equipo que excavó los restos del mamut, apodado Zhenya por el nombre con el que se conoce al niño que lo descubrió, estaba encabezado por Alexei Tikhonov, de la Academia Rusa de Ciencias de San Petersburgo. El equipo extrajo el bloque de hielo en el que se encontraba encerrado el cadáver y lo envió en un avión de carga a San Petersburgo para comenzar a estudiarlo y llevar a cabo su datación científica.

Otro investigador de la Academia Rusa de Ciencias ha declarado a ScienceMag que la caza de grandes presas podría haber sido la razón por la que poblaciones humanas emigraron tan al norte. “La caza del mamut era parte importante de su estrategia de supervivencia, no solo en términos de alimento, sino también como una importante fuente de otras materias primas: colmillos, el marfil que necesitaban desesperadamente para manufacturar sus herramientas de caza,” explica Pitulko.

El hecho de que los humanos habitaran el Ártico ya hace 45.000 años nos dice algo significativo acerca de su capacidad de supervivencia en un frío brutal, aunque esta región era algo más cálida en aquella época. Esto nos da a entender que fabricaban herramientas, confeccionaban vestidos para abrigarse y construían refugios: tecnologías que debieron llevar con ellos cuando cruzaron el puente de tierra de Bering para instalarse en el continente americano.

Mapa de Wikipedia en el que se observan la bahía de Yenisey y la cuenca del río del mismo nombre en el Ártico Siberiano

Mapa de Wikipedia en el que se observan la bahía de Yenisey y la cuenca del río del mismo nombre en el Ártico Siberiano  

La distancia desde el lugar en el que se encontró el cadáver del mamut hasta la región de Bering es de unos 4.000 kilómetros o 2.500 millas, lo suficientemente cerca como para que los arqueólogos se pregunten si las gentes de aquella época ya cruzaron el puente de tierra que existía entre Rusia y Alaska hace milenios. Pitulko ha declarado a Smithsonian.com que es una distancia considerable, pero que tuvieron miles de años para recorrerla.

Pitulko ha aclarado también que no hay pruebas arqueológicas de que poblaciones siberianas penetraran en el Nuevo Mundo ya hace 45.000 años, pero que los científicos ahora ya saben que se encontraban relativamente cerca. “Ahora sabemos que la Siberia Oriental hasta sus límites árticos estaba poblada ya hace unos 50.000 años,” explica Pitulko . Y añade: “Hasta hace 15.000 años, el nivel del mar (aunque con variaciones) aun se mantenía bajo, lo que queda claro por las dataciones correspondientes de animales terrestres en las islas de Nueva Siberia. Esto nos da a entender que el puente de tierra de Bering existió probablemente la mayor parte de este tiempo, de modo que la puerta al Nuevo Mundo se encontraba abierta.”

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