Portada-El Templo de Artemisa de Éfeso por Hendrik van Cleve III (Wikimedia Commons)

El Magnífico y Sagrado Templo de Artemisa, una Maravilla del Mundo Antiguo

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El Templo de Artemisa era una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. De tres a cuatro veces más grande que el Partenón de Atenas, esta construcción erigida como centro de oración dedicado a la diosa griega Artemisa, fue descrita en su momento como el mayor templo de la antigüedad. Lugar de culto tanto de griegos como de romanos, el magnífico templo fue destruido y reconstruido muchas veces a lo largo de su extensa historia. Antípatro de Sidon, que compiló y visitó las siete maravillas, escribió del templo que era más fabuloso que cualquiera de las otras seis:

He contemplado los muros de la inexpugnable Babilonia cuyas almenas  pueden recorrer los carros y la estatua de Zeus a orillas del Alfeo, he visto los jardines colgantes y el coloso de Rodas, las grandes montañas levantadas por la mano del hombre que son las altas pirámides y la gigantesca tumba de Mausolo; pero cuando vi la sagrada casa de Artemisa cuyas torres se pierden en las nubes, las demás quedaron ensombrecidas, pues ni el mismísimo sol ha podido contemplar a su igual a no ser en el Olimpo.

El Templo de Artemisa estaba dedicado a la diosa Artemisa, aquí representada. Artista: Geza Maroti. (Wikimedia Commons)

El Templo de Artemisa estaba dedicado a la diosa Artemisa,  aquí representada. Artista: Geza Maroti. ( Wikimedia Commons )

El Templo de Artemisa (también conocido como Templo de Diana por los Romanos) era un templo griego situado en la antigua ciudad de Éfeso. Además de un gran puerto, Éfeso fue también un importante centro religioso del mundo antiguo. Conocida actualmente como Selcuk, se encontraba a unas 35 millas (56 kilómetros) al sur de Izmir, en lo que hoy es Turquía. El templo fue consagrado como lugar de oración y culto a la diosa griega Artemisa, diosa de la fertilidad, la tierra, la luna y los animales. La mayor parte de las descripciones que conocemos acerca del Templo original de Artemisa provienen del historiador romano Plinio el Viejo (23 - 79 d. C.), que describió el templo como "un maravilloso monumento de magnificencia Griega y merecedor de nuestra más genuina admiración." Plinio documentó tanto sus dimensiones exactas, como el tiempo que llevó construirlo y el material usado durante la construcción. La base del templo era de forma rectangular y medía 150 pies de ancho (45,7 metros) y 300 pies de largo (91,4 metros). Fue construido sobre una plataforma con 13 escalones que conducían hasta una alta terraza. Tenía un total de 127 columnas, cada una de ellas con una altura de 20 metros (65,6 pies), capiteles jónicos y estrías talladas. A diferencia de otros santuarios, el edificio entero era de mármol.  

El antiguo templo fue construido entre los años 650 a. C. y 550 a. C. sobre un emplazamiento ya consagrado tradicionalmente a la Diosa Madre asiática de Anatolia, Cibeles. Fue diseñado por el arquitecto cretense Quersifrón y su hijo Metágenes y financiado por Creso de Lidia. Los Lidios (y a continuación los Persas) habían conquistado Efeso alrededor del 500 a. C. Sin embargo, el emplazamiento sagrado de Éfeso, tal y como se creía, era mucho más antiguo.

Según el historiador griego Estrabón, el Templo de Artemisa fue reconstruido siete veces más durante diez siglos, aunque el número exacto de reconstrucciones siga siendo incierto. Las excavaciones han revelado pruebas de su reconstrucción en, al menos, tres ocasiones. Cada vez que se reconstruía volvía a levantarse en el mismo lugar y se aumentaba su tamaño. Pausanias (110 d. C. – 180 d. C.), viajero griego, geógrafo e historiador, escribió del santuario que era más antiguo, incluso, que el Templo del Oráculo de Apolo en Dídima. También escribió que entre los habitantes prejónicos de la ciudad se contaban tanto Léleges como Lidios. Los historiadores creen que el primer santuario se construyó en la Edad del Bronce. Cuando Calímaco compuso su Himno a Artemisa, conjeturó con la idea de que lo hubieran construido las Amazonas. Una desastrosa inundación, en el siglo VII a. C., habría destruido el más antiguo de los templos.

Esta maqueta del Templo de Artemisa, del Miniatürk Park de Estambul, en Turquía, intenta recrear la posible apariencia del primer templo. (Wikimedia Commons)

Esta maqueta del Templo de Artemisa del Miniatürk Park de Estambul, en Turquía, intenta recrear la posible apariencia del primer templo. ( Wikimedia Commons )

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