Portada-Este bloque de piedra muestra a Ay recibiendo la condecoración del ‘Oro de Honor’ de manos del faraón Akenatón en su tumba de Amarna. Fotografía: (Flickr/CC BY-SA 2.0)

La vida del poderoso e intrigante Ay: faraón del antiguo Egipto y posible padre de Nefertiti

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El faraón Ay es conocido en algunos libros populares como el hombre que quizás asesinó a Tutankamón. Habitualmente, se le describe como un monstruoso faraón de la dinastía XVIII. No obstante, la historia real es muy diferente. Ay aparece en ella como uno de los hombres más importantes de su tiempo.

Cuando murió Tutankamón, Ay tenía unos 70 años, posiblemente fuese incluso más viejo. Atesoraba mucha experiencia como consejero de los faraones y era todo un líder. El reinado de Ay comenzó oficiosamente cuando Tutankamón aún vivía, pero su camino hacia el trono ya dio comienzo cuando se convirtió en visir de Akenatón. Era el hombre mejor preparado para reinar sobre Egipto en su época y al parecer estaba emparentado con la familia real.

La familia de Ay

Se cree que Ay fue un egipcio nativo que nació en Akhim como hijo de Yuya y Tuya. Su padre Yuya habría ejercido como miembro de la casta sacerdotal de Min en Akhim. El nombre Yuya no era muy común en Egipto, lo que podría sugerir que procedía de Siria, aunque esto no es seguro. Con su esposa Tuya (Tjuyu), también tuvo una hija: la futura reina Tiye, madre de Akenatón. Yuya se convirtió en un hombre muy influyente en la corte real de Amenhotep III, pero de hecho ya lo fue en la de su antecesor Tutmosis IV, padre de Amenhotep. De hecho fue un personaje importante hasta tal punto que se hizo acreedor del raro privilegio de construir su tumba en el Valle de los Reyes, destinado en un principio a miembros de la realeza.

Según una inscripción que aparece en la tumba tebana de Ay (WV23), fue también padre de la famosa reina Nefertiti y de Mutnodjmet, futura esposa del faraón Horemheb. De hecho, los personajes principales del período de Amarna y las últimas décadas de la dinastía XVIII formaban parte de la familia de Ay . Ay reinó sobre Egipto entre el 1325 a. C. y el 1321 a. C. Tuvo dos esposas principales, Iuy y Tey.

La pobre viuda Ankesenamón

Tras la muerte de Tutankamón, Ay se casó con su viuda Ankesenamón. Probablemente fuese su nieta además de su nueva esposa. Según archivos hititas, Ankesenamón escribió una carta muy dolida al rey de los hititas, Suppiluliuma I. En ella, le pedía que le concediera la mano de uno de sus hijos para que se casara con ella y de este modo se convirtiese en el nuevo faraón. Ankesenamón decía en la carta que no quería ser la esposa de Ay. Suppiluliuma I se mostró reticente en un principio, pero tras algunas averiguaciones que confirmaron que la carta era auténtica, decidió enviar a su hijo Zannanza a Egipto. Desgraciadamente, mataron al joven principe en el transcurso de su viaje, a su paso por Siria. Es muy probable que fuese asesinado por egipcios.

Estatuas de Tutankamón y Ankesenamón en el Templo de Luxor. (CC BY-NC-ND 2.0)

Estatuas de Tutankamón y Ankesenamón en el Templo de Luxor. ( CC BY-NC-ND 2.0 )

De este modo, Ankesenamón se casó con el anciano Ay. De no haber sido así, habría pasado a formar parte del harén de viudas, mujeres solitarias, solteras y otras desgraciadas mujeres de los faraones. No parece que la vida en el harén fuese lo suficientemente buena para una muchacha de la realeza. Podemos suponer que Ay se casó con esta joven para protegerla y ofrecerle una vida mejor que la de la mayoría de las viudas del antiguo Egipto.

El amoroso padre de la reina Nefertiti

El nombre ‘Ay’ (it-netjer) significa “Padre de un dios”, pero de hecho fue quizás más bien padre de una diosa. Si Ay fue realmente el padre de Nefertiti, hizo todo lo posible por convertirla en la mujer más poderosa de su tiempo. El origen del poder de Nefertiti sigue siendo a día de hoy un misterio. Las pruebas demuestran que Ay era un hombre muy respetado en la corte de su esposo el faraón Akenatón. Éste asignó a Ay muchos cargos como “Escriba provisional del Rey”, “Portador del Abanico a la diestra del Rey”, “Señor de todos los Caballos de Su Majestad”, etc. Al igual que sus padres, Ay obtuvo permiso del faraón para construirse su tumba en la necrópolis real.  

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