Portada-Barbanegra luchando contra el teniente Robert Maynard. Obra de Jean Leon Gerome Ferris (1920). (Wikimedia Commons)

El Pirata Barbanegra: El Terror de los Mares

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Barbanegra, fue un famoso pirata inglés que, durante dos años, se convirtió en el azote de los mares Temido por todos, aterrorizaba tanto por su aspecto físico como por su fama de sanguinario asesino. Una fama que lo transformó en personaje legendario. Una leyenda que hoy vamos a recordar conociendo un poco más -y mejor- a este irrepetible personaje.

Edward Thatch –o Teach-, más conocido por su apodo de Barbanegra, se cree era oriundo de Bristol, aunque otras fuentes afirman que nació en Carolina del Sur o, incluso, en Jamaica.  De hecho hay quienes aseguran que su nombre real era Edward Drummond. Sin embargo, lo que sí sabemos es que medía unos dos metros y lucía una larga y trenzada barba negra que le dio su famoso apodo.

Participó en la Guerra de la reina Ana (contrapartida a la Guerra de Sucesión Española que tuvo lugar en Europa) como corsario inglés, es decir, se dedicó a asaltar barcos enemigos franceses. Al retirarse Inglaterra de la guerra, en 1713, gran parte de los efectivos de la Royal Navy británica se quedaron sin trabajo. Se estima que de un total de 53.785 soldados en 1703, se redujeron a 13.430 en 1715; por lo que había unos 40.000 desocupados. Thatch se reconvirtió entonces de filibustero a pirata, posiblemente hacia 1716, en una época en la que la piratería en América se hallaba ya en franca decadencia.

Ilustración del pirata Barbanegra abordando un navío (Wikimedia Commons)

Ilustración del pirata Barbanegra abordando un navío (Wikimedia Commons)

Pese a que su reinado de terror sobre las aguas duró apenas dos años (1716-1718), Barbanegra dejó tal impacto en la imaginación popular que su época fue conocida como la Edad de Oro de la Piratería.

Sus comienzos en la piratería

Tras la guerra, Barbanegra comenzó a navegar en Nueva Providencia,  con un conocido pirata de la época: el capitán Benjamín Hornigold. Fue entonces cuando Barbanegra asumió un semblante aterrador vistiendo, siempre, capa y sombrero negros y portando, constantemente, varias pistolas asidas a su pecho gracias a las cuales siempre estaba listo para el ataque y la lucha. Entre sus primeras fechorías se cuentan la captura de un carguero español que procedía de La Habana, otro de las Bermudas y un tercero de Madeira.

En noviembre de 1717, se dirigieron hacia la Martinica y en su camino apresaron un gran buque francés al que renombraron como  “La Venganza de la Reina Ana” (Queen Anne´s Revenge). Este barco se convirtió en su principal arma durante los siguientes 7 meses. Según cuenta la leyenda, el barco estaba embrujado y obedecía todas las órdenes de su capitán.

Dibujo del barco de Barbanegra, “La Venganza de la Reina Ana”. (Wikimedia Commons)

Dibujo del barco de Barbanegra, “La Venganza de la Reina Ana”. (Wikimedia Commons)

La embarcación fue armada con cuarenta cañones y en uno de sus primeros ataques se enfrentó a un navío de la armada inglesa, el HMS Scarborough, el cual se retiró al verse en desventaja y al que Barbanegra dejó huir. Un incidente que le otorgó gran fama al haber derrotado a un barco de la milicia británica. Poco después, Hornigold decidió acogerse al perdón del rey Jorge I, se puso a las órdenes del gobernador de Bahamas y se convirtió en filibustero.

Un personaje muy peculiar

Barbanegra fue, sin duda alguna, un personaje muy peculiar. Una de sus principales características era que sólo hundía como último recurso los barcos que abordaba, pues prefería adueñarse de galeones y corbetas cuyos preciosos cargamentos conocía de antemano.

Por otra parte, antes del abordaje se encendía mechas de quema lenta entre su cabello y su sombrero con las que conseguía una estela de humo negro que atemorizaba a sus enemigos. Sin embargo, cuando deseaba conquistar a una dama, trenzaba su larga barba (tan larga que cuentan que la utilizaba para limpiarse las manos mientras comía) con cintas de seda. Curiosamente, se llegó a casar 14 veces, aunque nunca se divorció.

Bandera de Barbanegra compuesta por un esqueleto sobre fondo negro sujetando en la mano derecha un reloj de arena y en la izquierda una flecha apuntando a un corazón rojo goteando sangre. El reloj de arena significaba el correr del tiempo y que la muerte rondaba a sus enemigos. (Public Domain)

Bandera de Barbanegra compuesta por un esqueleto sobre fondo negro sujetando en la mano derecha un reloj de arena y en la izquierda una flecha apuntando a un corazón rojo goteando sangre. El reloj de arena significaba el correr del tiempo y que la muerte rondaba a sus enemigos. (Public Domain)

Barbanegra fue, ante todo, un líder calculador y astuto que rechazaba el uso de la fuerza o de la violencia extrema, prefiriendo ahuyentar a aquellos que robaba infundiéndoles temor con su aspecto físico. Contrariamente a la imagen típica del malvado pirata, Barbanegra siempre comandaba con la aprobación de  toda su tripulación. Prueba de ello es la inexistencia  de relatos o registros en los que se cuente que alguna vez lastimara o asesinase a sus prisioneros.

A comienzos del siglo XVIII su refugio preferido era la isla de Ocracoke, en la costa atlántica de Norteamérica. Una zona en la que algunos gobernadores de las colonias inglesas violaban el monopolio comercial impuesto desde Londres al ignorar los asaltos piratas en las zonas aledañas a sus colonias, ya que activaban el comercio local al vender lo incautado a menor precio, a la vez que dejaban algún ingreso disimulado a las autoridades.

Debido a que la situación económica de Carolina del Norte era precaria, el gobernador de la colonia, Charles Eden, llegó a un acuerdo con Barbanegra concediéndole el perdón a él y a su tripulación bajo un Acta de Gracia vigente. Además, secretamente, Eden recibiría una parte del botín recabado en las fechorías de los piratas y le dejaría actuar con total impunidad. De este modo Barbanegra vendía tranquilamente productos baratos en Bath,  localidad en la que se convirtió en una especie de celebridad. Eden le proporcionó además una jovencita de dieciséis años para casarse con ella y Barbanegra adquirió una casa y trató de ganarse la voluntad de algunos de los vecinos con todo tipo de regalos.

Mapa de la Ensenada de Ocracoke en 1775. (Wikimedia Commons)

Mapa de la Ensenada de Ocracoke en 1775. (Wikimedia Commons)

Charleston y la sífilis

Uno de sus más sonados ataques, llevado a cabo en mayo de 1718, fue a la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, donde su tripulación sitió la localidad y bloqueó el puerto mientras amenazaba la población con sus cañones. Tras secuestrar a unos rehenes, lograron un botín de mil quinientas libras.

Existen versiones que aseguran que Barbanegra llevó a cabo este asalto para conseguir un lote de medicinas para su tripulación, enferma de sífilis. Lo cierto es que su barco fue redescubierto en 1996 y desde entonces se ha estado explorando por parte del Queen Anne's Revenge Project. Los arqueólogos han recuperado muchos objetos, incluyendo una serie de instrumentos médicos. Estos hallazgos, combinados con los registros históricos, pintan un cuadro de un capitán pirata que trataba de mantener a su equipo sano para la lucha. De hecho, el mantenimiento de la salud de su tripulación era tan importante para él que cuando convirtió al Queen Anne's Revenge en su buque insignia, se deshizo de la mayor parte de los miembros de la tripulación francesa que había capturado, pero se quedó con los tres cirujanos de la nave.

A finales de 1717, trabó amistad con Stede Bonnet, apodado el “Caballero Pirata”: antiguo oficial británico que viajaba en el barco Revenge. Bonnet aceptó la capitanía de Barbanegra para formar un consorcio. Sin embargo, su barco Revenge le fue dado a otro lugarteniente de Barbanegra.

Tras lo de Charleston, Barbanegra decidió retirarse, pero antes de ello devolvió el Revenge a Bonnet y le ordenó ir a la ciudad de Bath a recoger su indulto. Durante la ausencia de Bonnet, ordenó sacar todos los objetos de valor de “La Venganza de la Reina Ana”, de modo que cuando Bonnet regresó, se encontró con el “Ana” vacío y con 25 marineros abandonados a su suerte. Mientras tanto, Barbanegra había partido con rumbo desconocido.

Jeringa uretral para el tratamiento de la sífilis rescatada de los restos de “La Venganza de la Reina Ana”, buque insignia de Barbanegra, localizado y explorado desde 1996. (Fotografía: Vista al Mar)

Jeringa uretral para el tratamiento de la sífilis rescatada de los restos de “La Venganza de la Reina Ana”, buque insignia de Barbanegra, localizado y explorado desde 1996. (Fotografía: Vista al Mar)

En junio de 1718, Barbanegra contaba con cuatro barcos grandes, otros menores y unos 400 hombres. Su base de operaciones estaba en Nueva Providencia para no comprometer a su aliado Eden y frecuentaba las Bermudas, donde solía atacar a las embarcaciones que estaban de paso.

Muerte de Barbanegra

Ante el avance de la piratería, el gobernador de Virginia, Alexander Spotswood, decidió pasar a la acción y en otoño del 1718, sabedor de la presencia de Barbanegra en la ensenada de Ocracoke, decidió organizar una ofensiva. Envió dos navíos, el HMS Pearl (con 30 tripulantes) y el HMS Lyme (con 25) junto a dos balandras: la Ranger y la Jane. Al mando iba el teniente Robert Maynard.

El 22 de noviembre, Barbanegra -que la noche anterior había estado bebiendo- decidió adentrarse en los canales vecinos. Maynard ordenó perseguirlo con las balandras. Según cuenta una versión todas las naves quedaron varadas y tuvieron que esperar hasta que subiera la marea pero, entonces, la falta de viento provocó que la persecución se tuviese que reanudar a fuerza de remos. Los perseguidores fueron atacados por los piratas y Maynard ordenó a sus hombres esconderse. Barbanegra abordó la nave luchando frente a frente con Maynard.

La cabeza de Barbanegra fue colgada en el bauprés de uno de los barcos al arribar Maynard a Virginia. (Wikimedia Commons)

La cabeza de Barbanegra fue colgada en el bauprés de uno de los barcos al arribar Maynard a Virginia. (Wikimedia Commons)

El oficial le atacó con su espada, pero solo tocó el cartucho que portaba el pirata, sin herirle. Entonces tiró su espada y sacó su pistola disparando a Barbanegra mientras otro marinero se abalanzaba sobre él y le hacía un corte en la cara. El famoso pirata cayó y Maynard le decapitó. Según testimonios posteriores, Barbanegra sufrió 25 heridas, cinco de ellas debidas a disparos. La flotilla victoriosa regresó a Hampton, Virginia, con la cabeza de Barbanegra colgada del bauprés.

Historias de leyenda

Acerca de Barbanegra  circulan numerosas historias como la leyenda que cuenta que su cuerpo flotó alrededor de la embarcación varias veces, tras cortarle la cabeza y arrojarlo por la borda. Asimismo, existen relatos que aseguran que su cráneo -que  permaneció algún tiempo colgando de un poste en la confluencia de los ríos Hampton y James-, pasó a formar parte del fondo de una copa montada en plata.

También hay historias en las que cuentan haber visto al fantasma de Barbanegra buscando su cabeza por la zona de Teach´s Hole. Lugar así llamado en memoria suya, cercano a la ensenada de Ocracoke.

Sea como sea está claro que la espada de Maynard mató al hombre para que, así, pudiera nacer la leyenda.

Barbanegra resurge entre el humo y las llamas (Wikimedia Commons)

Barbanegra resurge entre el humo y las llamas (Wikimedia Commons)

Imagen de portada: Barbanegra luchando contra el teniente Robert Maynard. Obra de Jean Leon Gerome Ferris (1920). (Wikimedia Commons)

Autor: Mariló T.A.

 

Fuentes:

Fascinantes datos sobre Barbanegra el pirata más famoso de la historia http://www.batanga.com/curiosidades/7951/10-fascinantes-datos-sobre-barbanegra-el-pirata-mas-famoso-de-la-historia

Biografía de Barbanegra http://historiaybiografias.com/barbanegra/

El Enigma de los Tesoros Malditos de Richard Bessiere http://www.thalassa-online.com/revista/article.phtml?id=588

Botín de Barbanegra http://www.vistaalmar.es/ciencia-tecnologia/arqueologia/4559-botin-de-barbanegra-su-barco-pirata-llevaba-importantes-suministros-medicos.html

Abella, Mario (1999). Los Halcones del Mar. Barcelona: Ediciones Martínez Roca, S.A

Lucena Salmoral, Manuel (1992). Piratas, Bucaneros, Filibusteros y Corsarios en América. Madrid: Editorial MAPFRE, S.A

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