Adoración de los Reyes Magos, mosaico bizantino del 526 d. C., Basílica de Sant' Apollinare Nuovo, Rávena, Italia. (Wikimedia Commons)

¿Quiénes fueron los tres Reyes Magos de Oriente?

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En el cristianismo occidental, la fiesta de la Epifanía, también conocida como Día de los Reyes Magos, se celebra cada año para conmemorar la visita de los Magos de Oriente al recién nacido Niño Jesús. La imagen de estos tres sabios de Oriente, ofreciendo valiosos regalos y adorando al Niño Dios, se encuentra inevitablemente vinculada a los pesebres o belenes desde hace siglos. Sin embargo, la historia de los Magos no se encuentra en los cuatro evangelios canónicos: aparte del Evangelio según San Mateo, los otros tres textos bíblicos nada dicen acerca de ellos. ¿Quiénes eran esos Magos? ¿Quiénes fueron los tres misteriosos reyes que visitaron al Niño Jesús?

Los Magos del Evangelio de San Mateo: ¿cuántos eran?

El pasaje del Evangelio de San Mateo en el que se narra la adoración de los Magos dice así:

“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén. (…) Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.” (Mateo 2,1 y 9-11)

Llama la atención el hecho de que Mateo no mencione el número exacto de sabios de Oriente. De acuerdo con la tradición, sin embargo, eran tres. Es probable que este número fuese elegido como correspondencia con los tres regalos entregados a Jesús: oro, incienso y mirra.

No obstante, en otras tradiciones varía este número. En Oriente, por ejemplo, la tradición dicta que los Magos eran en realidad 12. Además, los primeros artistas cristianos también difundieron cifras distintas. De hecho existe una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino donde aparecen sólo dos Magos. Sin embargo, un cuadro ubicado en el Museo Lateranense sí que muestra a tres, mientras que otro en el cementerio de Domitila refleja que fueron cuatro. Por último, en un florero del Museo Kircher, los Magos son ocho.

Sarcófago del siglo III d. C. en el que aparecen dos magos con gorros frigios ofreciendo presentes al Niño Jesús. Museos Vaticanos, Roma, Italia. (Wikimedia Commons)

Sarcófago del siglo III d. C. en el que aparecen dos magos con gorros frigios ofreciendo presentes al Niño Jesús. Museos Vaticanos, Roma, Italia. ( Wikimedia Commons )

¿Cómo se llamaban?

Al igual que ocurre con su número, los nombres de estos sabios también nos son desconocidos, y de nuevo han llegado hasta nosotros a través de la tradición popular.

Una vez más, los nombres dados a estas figuras bíblicas varían según los lugares. Así, mientras que en la tradición occidental los tres Magos eran Melchor, Gaspar y Baltasar - y se aseguraba que provenían de Persia, India y Babilonia respectivamente -, la tradición siria defiende que sus nombres eran Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph. Por último, la tradición armenia, asegura que Kagba, Badadakharida y Badadilma son sus verdaderos nombres.

Después de que los Magos rindieran honores a Jesús, se prepararon para regresar a Jerusalén, tal y como el Rey Herodes les había pedido, para llevarle noticias acerca del  paradero del niño. Los sabios creyeron a Herodes cuando les comunicó que deseaba acudir al lugar para también adorar personalmente al recién nacido rey. Sin embargo, por medio de un sueño, Dios les advirtió que no regresaran donde Herodes, y los Magos “partieron hacia su tierra por otro camino.” (Mateo 2,12)

Adoración de los Magos (1518), obra de Vicente Gil. Museo Nacional de Machado de Castro, Coimbra, Portugal (Wikimedia Commons)

Adoración de los Magos (1518), obra de  Vicente Gil. Museo Nacional de Machado de Castro, Coimbra, Portugal ( Wikimedia Commons )

Los Magos y Santa Elena

Así termina la historia de los Magos, o al menos eso parece. Sin embargo, durante el siglo IV d. C., Santa Elena, madre del emperador romano Constantino, inició una búsqueda para localizar las reliquias de la fe cristiana, y parece ser que tras conseguir hallar en Persia los restos de los Magos, los llevó hasta Constantinopla. En el siglo V, dichas reliquias se trasladaron a Milán.

Elena de Constantinopla (1495). Óleo de Cima da Conegliano. (Wikimedia Commons)

Elena de Constantinopla (1495). Óleo de Cima da Conegliano. ( Wikimedia Commons )

Cuando la ciudad de Milán fue conquistada en el año 1164 por Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano, las reliquias fueron entregadas a Rainald von Dassel, arzobispo de Colonia, y depositadas en la catedral de Colonia, donde aún siguen a día de hoy.

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