Ogdóada - El lugar de la verdad. Relieve en Deir el Medina.

La infinita Ogdóada: el panteón de la creación del antiguo Egipto y los dioses predecesores del Reino Antiguo

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La Ogdóada, también conocida como los Hehu o los Infinitos, eran los gobernadores celestiales de una era cósmica.  Se consideraba que la Ogdóada había llegado mucho antes que el sistema religioso egipcio reconocido actualmente y que se ocupaba de la preservación y la prosperidad del mundo celestial, y tiempo después (también de manera indirecta), de la formación de la raza humana. 

Aunque el poder que tuvieron entre los egipcios fue reconocido más ampliamente entre los años 2686 y 2134 a.C. (en el asentamiento del Reino Antiguo de Hermópolis, llamado así por los griegos pues ellos equiparaban a Toth con el dios mensajero Hermes), los rastros de su panteón impregnaron al siguiente grupo de dioses, relacionando la formación de la raza humana con las manos de la Ogdóada.

Como mencionamos arriba, la Ogdóada antecedió a los más comúnmente conocidos dioses egipcios, como Osiris, su esposa hermana Isis, y Anubis, el emisario del inframundo.  Consideraba como creada antes que el mundo, la Ogdóada estaba constituida por cuatro parejas (ocho deidades individuales) que se equilibraban unas con otras y la naturaleza del cosmos.  Cada pareja estaba relacionada con uno de los elementos primarios del universo en el sistema egipcio de creencias. Ejemplo: el agua, el aire, la luz y el tiempo. 

A principios de la era cristiana, la idea de la Ogdóada también aparece en la creencia gnóstica. Se creía que las esferas planetarias eran planos de existencia entre la tierra y las regiones celestiales.

A principios de la era cristiana, la idea de la Ogdóada también aparece en la creencia gnóstica. Se creía que las esferas planetarias eran planos de existencia entre la tierra y las regiones celestiales. ( Dominio Público )

En el Reino Antiguo del viejo Egipto se creía que Nu y Naunet estaban a cargo del desarrollo y la continua renovación de las aguas primordiales del universo.  Amón y Amaunet cuidaban del aire, mientras que Kuk y Kauket presagiaban la oscuridad.  Y finalmente, a Huh y Hauhet, la última pareja, se le dio la responsabilidad de mantener la eternidad y la infinidad.  Cada primer nombre de estas parejas es el avatar masculino, y el segundo es el femenino, de esta manera también se creaba un balance de géneros.

Detalle, relieve en el templo de Hathor en Dendera que muestra las cuatro parejas de la Ogdóada de Hermópolis.

Detalle, relieve en el templo de Hathor en Dendera que muestra las cuatro parejas de la Ogdóada de Hermópolis. ( CC BY 3.0 )

Estas parejas celestiales existieron antes de la creación del hombre y los ancestros egipcios del Reino Antiguo consideraban que ellos eran responsables directos de la creación del nuevo mundo como también de cuidarlo.  Sin embargo, por causa de la distancia entre el Reino Antiguo y el presente, el registro de sus nombres como creadores del universo es iconsistente y contradictorio, como lo dicen muchos relatos antiguos. 

Existen como mínimo tres visiones diferentes de los egipcios que tuvieron éxito en el tiempo de la Ogdóada con respecto a cómo fue creado el mundo que ellos conocían.  La primera era que la Ogdóada creó un huevo y de allí nació el mundo.  En ese momento se consideraba invisible porque no había sol antes de la creación, hasta el día en que salió del cascarón y brotó la luz dorada y brillante por la que habían estado esperando. Esta forma de sol se denominó Ra, una de las únicas deidades egipcias que superó las leyes del tiempo para ser aceptada por los seguidores de la Ogdóada y la religión posterior, y de esta manera el mundo nació.

Interpretación artística del Huevo del Mundo de la Ogdóada.

Interpretación artística del Huevo del Mundo de la Ogdóada. (Pallina60Loon/ CC BY 2.0 )

Otra creencia dice que el universo fue creado de una flor de loto que "surgió del Mar de los Dos Cuchillos".  Entre los pétalos estaba el mismo dios sol que fue mencionado arriba, Ra, quien luego forjó el cosmos. 

Y finalmente, la tercera opción comienza de la misma forma: una flor de loto surgiendo del mar. No obstante, Ra no estaba entre la flor sino uno de los escarabajos sagrados que representaban al sol.  Este escarabajo luego se transformó en un niño de cuyas lágrimas surgió la humanidad y recibió el nombre de Nefertum ("el joven Amun"). 

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