Selene (también Diana) como Personificación de la Noche. 1765.

Diosa Celestial Selene: Estrella de la Noche

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Luciendo alas plateadas y una diadema dorada, Selene brilló con fuerza sobre todas las tierras de la antigua Grecia. La diosa de la luna, Selene cautivó los corazones de los antiguos poetas, autores y oradores, convirtiéndose en símbolo de noches gloriosas.

Hija de los titanes Hiperión y Theia, Selene fue la originaria y más importante diosa de la luna en la antigua mitología griega. Además de conocida también como  Phoebe (no confundir con su tía Phoebe) y Mene, Selene era considerada por los griegos antiguos como la personificación física de la luna, no sólo como símbolo o representación de ella.

Como sucedía con cada diosa celestial,  también existía en Selene una especie de yin  y  yang , aunque en su caso tal vez debiéramos referirnos mejor a dos yins. La diosa de la luna Selene tenía dos hermanos: el sol y el amanecer, conocidos como Helios y Eos respectivamente. A Selene se la conocía por trasladar a la luna por el cielo sobre una carroza de plata, a cuyo frente aparecían dos bellos caballos de crines largas (a veces eran bueyes o toros). A su vez, durante el día, su hermano Helios se paseaba por el firmamento montado en su carro de fuego. Eos, por su parte, era el encargado de unirlos a ambos al crear cada bello amanecer. Los relatos más antiguos de Selene se datan en el siglo V a. C e ilustran su viaje celestial transformando el dorado día en una noche plateada.

Tres pinturas muestran tres deidades de la mitología griega personificando los tiempos del día.

Tres pinturas mostrando tres deidades de la mitología griega personificando los tiempos del día. De izquierda a la derecha: Helios (o dios del sol Apolo) personifica el día, Eos (o Herpes) personifica el amanecer y Selene (o Diana, Luna) personifica a la ncohe o la Luna. Public Domain

La historia más popular sobre Selene es la de su “relación”, si se puede llamar así, con el humano Endimión. La narración de Selene y Endimión es de origen desconocido, aunque se cree que proviene de la obra "Argonáuticas" de Apolonio de Rodas.  Sin embargo, hay muchas otras referencias sobre la historia de Selene y Endimión en muchos otros textos antiguos como Los Himnos de Homero, La Caída de Troya de Quintos de Esmirna e, incluso, los poemas de la antigua poetisa Sapo, a quien le gustaba mucho escribir sobre todo tipo de romances.

Endimión, se dice que era un pastor mortal que vivía en la Montaña Latmos y que era nieto de Zeus, quien le ofreció el regalo de elegir la fecha de su muerte. Endimión le respondió que prefería ser eternamente joven y fue dormido para siempre Ahora bien, no se sabe si Zeus fue la razón por la que durmió eternamente. Hay autores que creen que durmió por otras razones. Así, el famoso orador romano Cicerón creía que se debió para que Selene pudiera acostarse a su lado mientras el dormía, cosa que hizo todas las noches. Como todos los mitos griegos, la historia de Selene y Endimión se transmitió oralmente, de generación en generación, por lo que numerosas versiones han ido surgiendo a través de la historia.

Endimión y Selene, por Sebastiano Ricci (1713).

Endimión y Selene , por Sebastiano Ricci (1713). Public Domain

Selene, por su parte, podía tocar a Endimión cuando dormía, a quien amaba apasionadamente. Pero Helios, al no tener experiencia, hacía las noches demasiado cortas y a veces traía el amanecer demasiado pronto. A la larga, Selene le dio muchos hijos a Endimión -desde unos pocos a casi cincuenta-, siendo el bello mortal Narciso (el hombre condenado a amarse a sí mismo) uno de esos hijos atribuídos a Selene y a Endimión.

Sin embargo Endimión, con la prevalencia de su mito, no fue ni el primero ni el único amor de Selene. En la mitología Griega, algo así resultaría muy raro. Selene mantenía muchas relaciones con otros dioses griegos, incluso con el propio Zeus. Las leyendas mitológicas griegas cuentan que dio a luz una hija de Zeus llamada Pangea, y posiblemente otra también: una ninfa llamada Nemea.

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