Una de las teorías sugiere que la Biblioteca de Alejandría fue incendiada. "El incendio de la Biblioteca de Alejandría", de Hermann Goll (1876).

La Destrucción de la Gran Biblioteca de Alejandría

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Alejandría, una de las mayores ciudades del mundo antiguo, fue fundada por Alejandro Magno después de su conquista de Egipto en el año 332 antes de Cristo. Tras la muerte de Alejandro en Babilonia en el 323 a. C., Egipto pasó a uno de sus lugartenientes, Ptolomeo. Fue bajo Ptolomeo cuando la Alejandría recién fundada vino a sustituir a la antigua ciudad de Menfis como capital de Egipto. Este hecho marcó el inicio del apogeo de Alejandría. Sin embargo, ninguna dinastía pudo sobrevivir mucho tiempo sin el apoyo de sus súbditos y los Ptolomeos eran muy conscientes de esto.

Por tanto, los primeros reyes de la dinastía Ptolomea buscaban legitimar su dominio a través de muchos medios diversos, incluso asumiendo el papel de faraones, fundadores del culto grecorromano de Serapis y convirtiéndose en mecenas de eruditos y maestros (una buena manera de mostrar su propia riqueza). Fue este mecenazgo por parte de Ptolomeo el que dio lugar a la creación de la gran Biblioteca de Alejandría. A través de los siglos la Biblioteca de Alejandría se convirtió en una de las bibliotecas más grandes e importantes del mundo antiguo. Los grandes pensadores de la época, los científicos, los matemáticos, los poetas de todas las civilizaciones fueron a estudiar e intercambiar ideas en ella. Nada menos que 700.000 pergaminos llenaban sus estantes. Sin embargo, en una de las mayores tragedias del mundo académico, la biblioteca se perdió en la historia y los estudiosos todavía no son capaces de ponerse de acuerdo sobre la forma en que fue destruida.

Representación artística de la Biblioteca de Alejandría.

Representación artística de la Biblioteca de Alejandría. Fuente de la imagen.

Tal vez uno de los relatos más interesantes sobre de su destrucción sea el proviente de los relatos de los escritores romanos. Según varios autores, la Biblioteca de Alejandría fue destruida, accidentalmente, por Julio César durante el asedio de Alejandría en el 48 antes de Cristo. Plutarco, por ejemplo, explica lo siguiente:

“..cuando el enemigo trató de cortar su flota (la de Julio César), se vio obligado a repeler el peligro mediante el uso de fuego, y esto se extendió desde los astilleros y destruyó la gran biblioteca.” (Plutarco, La vida de Julio César, 49.6)

Sin embargo, esta historia resulta cuando menos dudosa visto que la Musaeum (o Mouseion) de Alejandría, justo al lado de la biblioteca, resultó “ilesa”, siendo mencionada por el geógrafo Estrabón unos 30 años después del asedio de César a Alejandría. Sin embargo, Estrabón no menciona a la Biblioteca, apoyando así la afirmación de que César fue el responsable de su quema y destrucción. Aun así, como la biblioteca era anexa al Musaeum, y Estrabón mencionó a ese último, es posible que la biblioteca aún existierse en la época de Estrabón. Su omisión tal vez se pueda atribuir a la posibilidad de que Estrabón no sintiese la necesidad de hablar sobre ella puesto que ya había mencionado el Musaeum, o tal vez sintiese que la biblioteca ya no era un centro de eruditos como antaño. Además, se ha sugerido que los manuscritos más importantes no se encontraban en la biblioteca, sino en unos almacenes cercanos al puerto que fueron destruidos por el fuego de César.

Los segundos posibles culpables serían los Cristianos del siglo 4 d. C. En el año 391 d. C., el emperador Teodosio emitió un decreto que ponía oficialmente fuera de la ley las prácticas paganas. Así, el Serapeum o Templo de Serapis en Alejandría fue destruido. Sin embargo, éste no fue el caso de la Biblioteca de Alejandría, ni de otra biblioteca de cualquier tipo. Por otra parte, no existen fuentes antiguas que mencionen la destrucción de ninguna biblioteca en aquel momento. Por tanto, no existen evidencias de que los Cristianos del siglo IV la destruyesen.

El último posible culpable de este crimen podría ser el califa musulmán, Omar. Según cuenta un determinado relato, un cierto "John Grammaticus" (490-570) pregunta a Amr, el victorioso general musulmán, algo sobre “los libros en la biblioteca real". Amr escribe a Omar para obtener instrucciones y Omar responde: "Si los libros están de acuerdo con el Corán, no tenemos necesidad de ellos; y si son opuestos al Corán, hay que destruirlos". Sin embargo existen al menos dos problemas con esta historia. En primer lugar, tampoco aparece mención alguna sobre ningyna biblioteca, sólo habla de libros. En segundo lugar, este texto fue escrito por un escritor cristiano sirio, lo que quiere decir que puede tratarse de un relato inventado con el que empañar la imagen de Omar.

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