Portada-Tratado de cinco volúmenes sobre cuestiones médicas obra de Dioscórides y titulado De Materia Medica, Bizancio, siglo XV. (World Imaging/Wikimedia Commons).

Antiguos manuales de medicina: ¿Fuente de nuevos avances médicos?

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El descubrimiento que ganó el más reciente Premio Nobel de Medicina no habría sido una gran revelación para los médicos de la antigua China. La química farmacéutica Tu Youyou determinó que la artemisinina podía utilizarse como tratamiento para la malaria a principios de los 70. Pero la planta de la que procede este compuesto químico, Artemisia annua L. (ajenjo dulce), ya se empleaba para tratar las fiebres, quizás provocadas por la malaria, en épocas tan antiguas como los siglos III o IV de nuestra era.

Tu descubrió las propiedades de la artemisinina (qinghaosu en chino) después de leer textos chinos tradicionales que databan de esa época (siglos III-IV) y contenían numerosas recetas de preparados con hierbas medicinales. El camino hasta llegar a este descubrimiento y su difusión no fue fácil debido a las dificultades de buscar, recoger y analizar cientos de muestras de plantas con el clima político que se respiraba en la China de los años 70. Afortunadamente, la persistencia dio sus frutos y la artemisinina es a día de hoy un medicamento esencial en la lucha contra la malaria.

Aunque esta historia pueda parecer algo poco común en la medicina moderna, la artemisinina está lejos de ser el único compuesto empleado a día de hoy que derivó de un principio activo de origen vegetal. Por ejemplo, otro tratamiento contra la malaria, la quinina, procede de la corteza de un árbol de la selva amazónica Cinchona officinalis L . La analgésica morfina se obtiene de la amapola del opio o adormidera Papaver somniferum L . Y la venenosa estricnina procede del árbol Strychnos nux-vomica L. Estas plantas se han utilizado durante siglos o incluso milenios, antes de que los farmacéuticos consiguieran aislar sus principios más activos.

De modo que, ¿podemos esperar descubrir nuevos remedios gracias al estudio de antiguos textos médicos, como Tu consiguió con tanto éxito? La respuesta a esta pregunta es compleja, y desgraciadamente no puede ser un claro y rotundo “sí”. Los antiguos textos farmacológicos, ya estén escritos en chino, árabe o griego (o en cualquier otra lengua antigua) no son fáciles de consultar por diversas razones.

Tu Youyou desarrolló un tratamiento contra la malaria después de consultar antiguos textos chinos tradicionales (South China Morning Post)

Tu Youyou desarrolló un tratamiento contra la malaria después de consultar antiguos textos chinos tradicionales ( South China Morning Post )

Antiguos libros de cocina

Estos textos farmacológicos normalmente se presentan como una serie de recetas sin demasiada información acerca de si cada remedio en concreto se empleaba o no. Pensemos por un momento en nuestro libro de cocina favorito: probablemente no prepararemos todas sus recetas, y si no realizamos anotaciones en sus páginas nadie sabrá cuáles llegamos a probar y cuánto nos gustaron (o no). Rara vez encontramos anotaciones en los antiguos textos farmacológicos.

A menudo es difícil saber con exactitud qué plantas aparecen el la lista de ingredientes de una antigua receta. A día de hoy, la nomenclatura botánica de Linneo se emplea en todo el mundo para referirse a las plantas, adjudicándosele a cada una de ellas un género y un nombre de especie, así como el nombre de un autor. Por ejemplo, en “ Artemisia annua L. ”, “Artemisia” se refiere al género, “annua” a la especie y “L” a Linneo, el famoso botánico sueco.

Pero antes de que el sistema de Linneo fuese ampliamente aceptado, la nomenclatura de las plantas era muy variable y diversos nombres comunes se utilizaban para referirse a la misma planta. Esto significa que no siempre es posible saber con certeza a qué plantas se hace referencia en los textos antiguos. Si no podemos traducir con precisión estas antiguas recetas, ¿cómo podemos evaluar su eficacia?

Las definiciones de las enfermedades van ligadas a las culturas. Esto significa que cada cultura definirá sus enfermedades de forma diferente. Por ejemplo, los griegos y los romanos consideraban la fiebre una enfermedad, mientras que en la actualidad la conceptuamos solamente como síntoma de una enfermedad.  

Nuestra Misión

Ancient Origins pretende descubrir e investigar lo que creemos representa la parte más importante de los conocimientos que podemos lograr como seres humanos: nuestros orígenes.

Si bien hay quien podría pensar que poseemos ya un conocimiento profundo sobre el tema, pensamos que aún existen infinidad de enigmas y misterios que necesitan ser estudiados.

Por lo tanto, alentamos a una comunidad abierta dedicada a la investigación, la comprensión y explicación de los orígenes de la vida de nuestra especie en el planeta Tierra: organizamos, apoyamos y también financiamos los esfuerzos que van en esta dirección.

Nuestro objetivo es ir más allá de las teorías, y presentando una evaluación precisa de la investigación actual, resaltamos y ofrecemos puntos de vista alternativos a las declaraciones de la ciencia y arqueología convencionales.

Embárcate con nosotros en un viaje para explorar civilizaciones perdidas en el tiempo, antiguos lugares y hallazgos y misterios científicos inexplicables, mientras reconstruimos conjuntamente la historia de nuestros orígenes.

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